Situación actual del Tenerife: guerra accionarial y jugándose todo al ascenso

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Foto: Cabildo de Tenerife

La crisis económica del CD Tenerife no se explica solo por los números. Detrás de las decisiones financieras hay una batalla abierta entre accionistas, con dos visiones enfrentadas sobre el control y el futuro del club.

Por un lado, el bloque partidario de la ampliación de capital, que defiende que abrir el capital permitiría reforzar la tesorería sin recurrir a deuda y diluir riesgos. Sin embargo, desde el sector contrario se advierte de un efecto perverso: “con una ampliación cualquiera puede alcanzar el 5% y forzar juntas cada dos meses, paralizar la gestión diaria y convertir el club en un campo de batalla permanente”. Un escenario que, aseguran, haría ingobernable la entidad.

En el lado opuesto se sitúan los accionistas que rechazan la ampliación y apuestan por resistir con financiación externa. Sus detractores les acusan de buscar una posición dominante para quedarse con el club y marcar su presente y su futuro, aun a costa de hipotecar ingresos y asumir una deuda creciente. Para este bloque, el control pesa más que el equilibrio financiero inmediato.

Garrido, clave silenciosa

Mientras los accionistas se enfrentan, José Miguel Garrido emerge como el actor con mayor capacidad de presión real. No solo por su posición accionarial, sino por el frente judicial abierto: un juicio previsto para 2026 en el que reclama más de 14 millones de euros a Miguel Concepción, Amid Achi y Conrado González.

Este litigio coloca a Garrido en una posición estratégica: la sartén por el mango en un club debilitado, dividido internamente y con los ingresos futuros comprometidos. En ese contexto, cada movimiento financiero y cada bloqueo societario juegan a su favor.

Un club atrapado

Con la ampliación bloqueada, la deuda creciendo y los accionistas enfrentados, el CD Tenerife avanza sin rumbo claro, atrapado entre el miedo a perder el control y la incapacidad de construir una mayoría sólida que garantice estabilidad. Una guerra interna que amenaza con ser tan dañina como cualquier descenso deportivo.

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