La temporada 23-24 ha tocado a su fin antes de tiempo para un Tenerife sumido en una de las decepciones más sonadas de su historia reciente, en relación a las expectativas creadas al principio de temporada, con récord histórico de abonados en Segunda incluido.

El resto de la historia ya nos la sabemos, y es la caída a plomo de un equipo que fue líder tras diez jornadas y que, por diversas razones, ha acabado en tierra de nadie una Liga que se le ha hecho bola. Por el camino, las críticas de un entorno centrado en culpar a Asier Garitano y, sobre todo, a la inacción de los rectores de la entidad, que se negaron a un cambio de timón en el banquillo insular a pesar de la evidente deriva hacia la que caminaba el equipo desde hace varios meses.

Pero, ahora, lo importante debe ser mirar hacia adelante, y por eso, con la categoría asegurada, en las oficinas del Heliodoro deben empezar a resolver multitud de interrogantes en torno a un nuevo proyecto que, a buen seguro, no tendrá el tirón inicial con el que contó el de la temporada que está a punto de acabar.

Primero, el entrenador. Consabido por todos es que, más allá de las apariencias, el futuro del técnico vasco está más que sentenciado a partir de junio, por lo que la entidad maneja nombres como el adelantado por Radio MARCA hace algunas semanas, que no es otro que el de Abelardo como principal candidato al puesto.

A partir de ahí, la reestructuración de una plantilla en la que habrá muchos cambios. Cedidos que se marchan como Roberto López o Luismi Cruz, más los de invierno como Jiménez y Rahmani, que dejarán las bandas prácticamente huérfanas a la espera de decidir sobre el futuro de Elady y Dauda.

En el centro del campo, además de decidir sobre jugadores de la casa como Pablo Hernández o Javi Alonso, habrá que ver qué ocurre con grandes apuestas como la de Bodiger, una de las fichas más altas, que ha sido una total decepción, además de conocer el futuro de Aitor Sanz.

En la defensa, a falta del lateral que supla la marcha de Nacho, y de saber lo que finalmente ocurre con el principio de acuerdo que tienen José León y el club para renovar, todo parece bastante claro, toda vez que David Rodríguez llegará para competirle a Mellot un lugar en el lateral derecho, y que Loïc, Amo y Sipcic tienen contrato en vigor.

Y, por último, la punta de ataque. Entrados en años, Ángel, pichichi esta campaña, y Enric Gallego, que ha firmado un año para olvidar y se muestra claramente en declive, también iniciarán la pretemporada, pero resulta difícil pensar que no sea necesario buscar alguna opción de garantías para buscar el gol que tanto le ha faltado al equipo este año.

Y estas son sólo algunas dudas que deja el inicio de un proyecto, el del próximo curso, que a buen seguro dará mucho trabajo a la comisión deportiva.

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