Lo que nadie esperaba ha sucedido. Y es que, más allá de que las opciones sean reales o, simplemente, puro espejismo matemático, mucho más probable esto último, lo cierto es que hace apenas unos días era impensable que, a cinco jornadas del final, pudiera haber aficionados, por pocos que sean o por pequeña que sea la esperanza, que retomasen un cierto atisbo de optimismo con respecto a las opciones de playoff del Tenerife.
Y es que una de las temporadas más baratas de la historia del playoff ha hecho que los blanquiazules, que han ganado dos de los últimos ocho partidos en casa, que llevaban cinco meses sin ganar fuera y que, además, son el undécimo peor equipo como local, se hayan visto metidos en el grupo de candidatos a jugar la promoción, al menos por simple aritmética.
Con quince puntos por disputar, seis por debajo del sexto no parecen demasiados, teniendo en cuenta de dónde viene el equipo, pero lo cierto es que hay cinco equipos por encima de los chicharreros, que deberían perder más puntos de lo normal, aunque, visto lo visto, ya nada parece descabellado. Lo que está claro es que, si quiere mantenerse vivo en esa pugna que parece una quimera, el Tenerife debe plantearse ganarlo absolutamente todo...y esperar.
























