El vital triunfo en Cartagena ha revitalizado a un Tenerife que llegaba a Murcia con la soga al cuello, muy cerca del descenso y con dos choques a domicilio (era el cuarto peor visitante de la categoría), uno de ellos ante un rival directo por evitar la zona de descenso.

El 0-1 en Cartagonova sirvió, además, para ver una versión del equipo mucho más parecida a la de la campaña pasada. Solido en defensa, apenas sin conceder ocasiones, pero, a su vez, intenso en el robo de pelota, y vertical y eléctrico en las contras para generar opciones claras de gol. Quizás, el único reproche haya sido, precisamente, la incapacidad del equipo para cerrar el partido con el 0-2.

Pero esos tres puntos, unidos a las derrotas de sus rivales, han hecho que la diferencia con el descenso, ahora, sea de cinco puntos en la víspera de la visita a El Sardinero.

Por eso, y tratando de ver con optimismo el choque de Santander, una victoria en Cantabria supondría la opción de dejar de mirar con tanto miedo hacia abajo, y empezar a respirar en la zona media de la clasificación, con opciones de ir buscando la tranquilidad lo antes posible, tal y como reconoce el propio Luis Miguel Ramis: "Se nos había perdido el hilo de mirar hacia arriba, ahora hay que mirar hacia abajo pero, dentro de dos semanas, veremos de lo que somos capaces".

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