El Tríptico de Nava y Grimón, propiedad mayoritaria de Cepsa y una de las pinturas más importantes de arte flamenco que se encuentran en Canarias, está de nuevo a disposición del público tras la reciente reapertura del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.

El retablo ha estado expuesto en este espacio museístico desde 1993, año en que fue adquirido por Cepsa. La Compañía firmó entonces un convenio con el Ayuntamiento de la capital tinerfeña a través del cual la corporación municipal, propietaria del 3,6 por ciento del cuadro, la pudo depositar en el Museo para su disfrute por parte de la sociedad.

Desde entonces, la obra, realizada en óleo sobre tabla por el pintor Pieter Coecke y datada en 1546, forma parte de la exposición permanente del museo santacrucero. Se trata de una de sus piezas más valiosas, y cuenta con una tabla central que simboliza la natividad de Cristo. A ambos lados, se reflejan escenas de la circuncisión y de la presentación del Niño Jesús en el templo, mientras que en el reverso de las puertas se encuentra representada la anunciación de la virgen.

El director de Cepsa en Canarias, José Manuel Fernández-Sabugo, subraya el “gran valor pictórico de esta pieza”, que Cepsa adquirió, restauró y cedió hace ya casi 30 años para ser expuesta en el museo municipal “con el objetivo de que la población chicharrera y los visitantes de la ciudad puedan disfrutarla”. Igualmente, invita a todos aquellos que aún no conozcan el Tríptico de Nava y Grimón a acercarse hasta el museo para descubrir esta joya de la pintura flamenca.

Por su parte, la primera teniente de alcaldesa y concejala de Cultura, Matilde Zambudio, manifestaba que “este magnífico tríptico de Nava y Grimón, es una de las pinturas flamencas más importantes que podemos ver en Canarias y la excusa perfecta para ir al Museo de Bellas Artes y disfrutar de nuevo, con las innumerables obras de arte con las que cuenta la pinacoteca. En un momento en el que además podremos descubrir zonas hasta ahora inaccesibles para el público, su almacén”.

Una obra pictórica única

El Tríptico de Nava y Grimón fue importado desde los Países Bajos por el maestre de campo Tomás Grimón y García de Albarracín para el oratorio de su residencia en La Laguna, sobre cuyo solar se construyó el actual Palacio Nava-Grimón.

Solo la tabla central del conjunto permaneció en su emplazamiento inicial, ya que el Capitán Claudio Grimón y Hemerando trasladó los paneles laterales a la ermita de su hacienda de San Clemente en Santa Úrsula a principios del siglo XVII.

En 1969, fueron retirados para su restauración y se repartieron entre las colecciones privadas de los coherederos, para volver a reagruparse provisionalmente en el domicilio lagunero de la familia Ascanio Estanga en 1991, hasta su adquisición por parte de Cepsa en 1993.

El Tríptico de Nava y Grimón fue restaurado con el patrocinio de Cepsa en el Instituto del Patrimonio Histórico Español, dependiente de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

Antes de su vuelta a Tenerife, formó parte de la exposición Obras Maestras recuperadas en la sala de exposiciones Fundación Central Hispano (Madrid) que se celebró en 1998. Asimismo, fue cedido temporalmente en 2014 al Cabildo de Gran Canaria, a través de su Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), para formar parte como pieza fundamental de la exposición `Encuentros: Dámaso y el tríptico de Agaete´.

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