La falta de gol fue la principal causa del tropiezo de anoche en el Heliodoro. El Tenerife realizó un buen encuentro, sobre todo en la primera mitad, pero fue incapaz de materializar las múltiples ocasiones que tuvo. Esta circunstancia no es nueva y ya se mostraban indicios de ella antes del parón. En los últimos seis choques los de Baraja solo han podido anotar dos tantos. Eso sí, ambos muy valiosos porque sirvieron para dar la victoria ante Elche y Ponferradina.

Desde que los blanquiazules se dieron un festín en Extremadura a principios de febrero (2-4) la producción ofensiva ha caído en picado. La siguiente semana lograron un empate a 0 contra el Rayo en el Rodríguez López. Posteriormente, un tanto de Dani Gómez dio una importante victoria ante el Elche en el recinto santacrucero. Tras esto, la visita a Oviedo se saldó por una derrota por 1-0.

Por su parte, un gol de Sipcic en los minutos finales dio a los tinerfeños la victoria, otra vez por la mínima, ante la Ponferradina en la última jornada antes del parón. El regreso a la competición no ha solventado los problemas anotadores, más bien todo lo contrario. Una nueva derrota el viernes ante el Fuenlabrada, en la que los de Baraja apenas crearon peligro, y un empate a nada ayer ante el Málaga han hecho saltar las alarmas.

Los blanquiazules se encuentran inmersos en su peor racha anotadora del curso. El dato no deja de ser sorprendente porque antes de ese encuentro ante el Rayo los de Baraja estaban en una dinámica de goles totalmente opuesta. En los seis partidos anteriores, marcaron doce dianas y solamente se quedaron sin ver puerta en el derbi canario.

 

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