La clara muestra de la mala situación clasificatoria del Tenerife es su racha como local. Tradicionalmente convertido en fortín, incluso en los peores años, esta temporada el Heliodoro ha perdido su encanto. Al menos, eso es lo que demuestran los números.

Más de tres meses sin ganar en casa así lo atestiguan. El último triunfo, el 25 de agosto ante el Numancia (3-2). Desde entonces, ni una alegría. Y para encontrar un dato peor que el actual hay que retrotraerse 20 años atrás.

En los inicios de la temporada 98-99, aquella que acabó con un descenso a segunda que puso fin a la etapa más gloriosa del club, el Tenerife sumó cuatro meses sin lograr una victoria en la isla. Desde septiembre de 1998 hasta enero de 1999.

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