Este último año y medio ha sido muy duro para todos: para el equipo, que no ha podido contar con una de las mejores piezas que ha tenido en el centro del campo en los últimos tiempos; para la afición, que perdió a uno de sus referentes dentro del terreno de juego y siendo uno de los jugadores más queridos; pero para quien de verdad ha sido duro es para el propio Aitor Sanz, que lleva batallando contra los dolores para volver a sentirse futbolista.
Ya veremos a que nivel vuelve y si logra acercarse a lo que un día fue, pero el mediocentro, que cumple 35 años en septiembre, vuelve a sonreír sobre un verde. El domingo puede ser el estreno de Aitor tras año y medio sin jugar, sin poder demostrar el gran jugador que es y sin ayudar a su equipo.
Uno de los capitanes del Club Deportivo Tenerife ha llegado a la pretemporada como un tiro, físicamente muy bien y como si nunca hubiese estado lesionado. El primer paso esta dado y queda mucho por recorrer hasta el debut frente al Real Zaragoza, pero la sonrisa de Aitor Sanz es la sonrisa de un luchador.























