A falta de fichajes ilusionantes, la afición del Tenerife sigue muy atenta a los capítulos del culebrón Luis Milla, el que, de momento, sigue siendo el futbolista franquicia de una plantilla a la que le faltan muchos retoques, pero va viendo como, poco a poco, empiezan a desbloquearse algunos fichajes.
Una situación, la del centrocampista madrileño, que ha vivido ya varias fases, y que, ahora, se encuentra enquistada ante las pretensiones económicas de un Tenerife que sigue tensando la cuerda, conocedor de que, a pesar de sus limitaciones económicas y que necesita el dinero como agua de mayo, juega sus bazas para presionar a los clubes interesados y sacar el mayor rédito posible de la operación.
Un Tenerife que, tal y como avanzó Radio MARCA hace casi dos semanas, lleva tiempo conociendo que las intenciones de Luis son marcharse de la isla y coger el tren que le lleva a Primera División. Milla y su agente pidieron al club que cediese en sus pretensiones y negociase las ofertas que llegaban, conscientes de que ningún club acepta pagar cuatro millones, o más, por el jugador.
Pero Víctor Moreno y sus superiores lo tienen claro. A catorce de julio, Milla no se va por menos de cuatro millones de euros. Y, lo cierto, es que Leganés -el primero que llamó a la puerta del Tenerife- y Valladolid, que son los mejores posicionados para pujar por el mediocampista, ni si quiera se han acercado a esa cifra, plantándose en los tres 'kilos' e intentando seducir incluyendo a algún futbolista en la operación, algo que, en las oficinas del Heliodoro, siguen desechando.
Con todo, la situación no es del todo cómoda para Milla, que, eso sí, le pone su mejor cara a una pretemporada en la que cumplirá su primera semana de trabajo en el Tenerife, a pesar de que, como es lógico, su intención es la de cerrar un acuerdo que lo lleve, cuanto antes, a trabajar con el que sería su nuevo destino en la máxima categoría, de cara a trabajar por labrarse su sitio con sus nuevos compañeros.
Sea como fuere, Milla sigue siendo jugador del Tenerife, pero, tarde o temprano, la actual coyuntura tendrá que desbloquearse, posiblemente con el cuadro chicharrero cediendo algo en sus pretensiones económicas o buscando fórmulas de hacer el acuerdo algo más atractivo.























