El boxeador tinerfeño logró hacer historia, y además en casa, en el pabellón Quico Cabrera, donde consiguió convertirse en campeón del mundo tras vencer al italiano Hamza Imane, en la categoría de menos de 67 kilos.

Maikel lo tenía muy claro desde el primer momento, y fue superior en el global del combate, lo que supuso que los jueces diesen su victoria por una unanimidad, logrando así el título a nivel global.

Foto de portada: M. Santos

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