El Club Deportivo Tenerife recibe este viernes 22, a las 20:00 horas, en el Heliodoro Rodríguez López, al RCD Mallorca. El equipo de José Luis Oltra necesita empezar a sumar de tres en tres para no entrar de lleno en la pelea por los puestos de descenso. Y mucha culpa de esta situación la tiene la falta de gol que tiene la plantilla. El mal momento de los Naranjo, Nano o Malbasic ha impedido al equipo despegar de las posiciones más bajas. Un jugador que llegó para paliar esta situación fue Borja Lasso.

El mediapunta del conjunto blanquiazul aterrizó en la isla en este mercado invernal, firmando un contrato hasta 2021. Un fichaje de sus características, en Segunda División, es una contratación de campanillas, dada la calidad que atesora el jugador andaluz. Su visión de juego, sus movimientos entre líneas y su último pase son algunas de sus cualidades más destacables.

Lasso llegó y debutó con la plantilla, en la victoria frente al Nástic de Tarragona. Ante el equipo catalán, el jugador demostró todo lo que es como futbolista. Cayendo a banda y desbordando hacia dentro, como hizo al comienzo del partido, mandando con su pierna menos buena, la zurda, un balón al travesaño, para, más tarde, centrar un balón medido a la cabeza de Suso Santana, que acabaría en el fondo de la red. No solo aportó en el primer gol, ya que también apareció en el segundo, filtrando un balón entre las piernas de los defensores para Uros Racic, que lo haría bueno dando un pase de la muerte a Jorge Sáenz, que marcaría a puerta vacía. Fue uno de los mejores jugadores del partido, aportando durante todo el encuentro.

Los siguientes partidos, frente a rivales de entidad, como el Deportivo y el Málaga, su figura no destacó en exceso, pero junto a Uros Racic y Luis Milla, formaron un tridente que tuvo contra las cuerdas a ambos equipos. Los movimientos del sevillano provocaron las pocas ocasiones que generó el equipo, en vistas de lo que estaba por venir. Tras esos dos empates, vinieron los dos últimos partidos del equipo, que se cuentan por preocupantes tropiezos. El equipo ni jugó, ni generó, lo que hizo que el brillo de Borja Lasso no apareciese por ningún rincón, ni del Heliodoro Rodríguez López, ni del Ramón de Carranza. Bien tapado por el centro del campo rival, cuando se movía por el campo no le llegaba el balón, y cuando este iba hacia el jugador, no encontraba buenas opciones para hacerles llegar el esférico y provocar ocasiones de gol.

Un jugador como él, que te juega tanto en transición como en estático, que tiene la capacidad de ver huecos y espacios donde otros no los encuentran y que es determinante de tres cuartos de cancha en adelante en esta categoría, es necesario mantenerlo siempre cerca del balón. De esta manera, el equipo crea mayor peligro y ocasiones. Luego tienes que tener quien las meta entre los tres palos, pero si no logras fabricar esas ocasiones, da igual que tengas de delantero a un benjamín o a una estrella mundial, y este equipo adolece de futbolistas de su talla, de un jugador que le ponga un 'Lasso' al balón en la ofensiva del Tenerife.

 

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