Tenerife y Alcorcón se verán las caras esta tarde (19:30) con el Heliodoro como escenario y como juez de una tarde que estará marcada, más por lo que suceda en las gradas del recinto, que lo que pueda pasar sobre la hierba.

La situación deportiva del cuadro blanquiazul es delicada. El cuadro que dirige José Luis Oltra ocupa la décimo novena plaza y se encuentra en puestos de descenso a Segunda División B. El arranque de temporada no ha sido bueno y lo cierto es que con el técnico valenciano la dinámica no ha mejorado lo esperado. Una victoria en cinco partidos es un bagaje muy pobre para el séptimo presupuesto de la categoría y una plantilla, según el presidente, mejor que la del pasado curso.

El Alcorcón, por otra parte, se antoja como el peor huésped posible. Los alfareros llegan en segunda plaza y en un momento de forma fantástico. El conjunto que conduce Cristóbal Parralo solo ha encajado tres goles en las primeras diez fechas y ha sumado 13 de los últimos 15 puntos posibles.

Sin embargo, el choque no solo se prevé incómodo para los insulares. Tampoco lo será para el presidente de la entidad, Miguel Concepción. El termino "minoría" con el que el dirigente palmero se dirigió a los aficionados que, durante el último partido en el Heliodoro frente al Lugo, pidieron su dimisión y el cese de Alfonso Serrano han acabado por indignar y encender, todavía más si cabía, a muchos aficionados y peñistas.

De hecho, han sido varias las peñas que durante los últimos días han asegurado que, aunque apoyarán al equipo durante el transcurso del encuentro, volverán a manifestarse en contra de la actual Junta Directiva con la intención de hacer ver a la cúpula del club que, aunque controlan la mayoría accionarial, han terminado perdiendo la confianza y la paciencia del grueso de la masa social tinerfeñista.

 

 

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