Nos hemos acostumbrado a ver al Granadilla Tenerife instalado en la zona noble de la Liga Iberdrola, la máxima competición femenina de fútbol en España. No sabemos bien cómo ocurrió, porque aquellos primeros partidos del equipo entre las mejores, hace apenas tres años, nos parecen ya muy lejanos. En todo caso la consolidación del club sureño en esta Liga Iberdrola ha resultado imparable, con el mérito añadido de que la misma competición femenina ha experimentado en estas últimas campañas un crecimiento notable. La presencia del fútbol femenino en medios de comunicación, tanto deportivos como generalistas, progresa adecuadamente de la mano de una Liga que incorpora ya a diez clubes que a su vez disputan la máxima competición de fútbol masculino. Unan al Málaga y al Albacete y tendrán un retrato fiel del presente del fútbol femenino español, que recibe el amparo de los clubes más poderosos del país por la simple razón de que el deporte rey practicado por mujeres es también un gran espectáculo digno de ver.

Hay que celebrar, bajo ese contexto, el acuerdo que permitirá al Granadilla disputar en el Heliodoro su partido de Liga del próximo 4 de noviembre ante el Sevilla. Y francamente me gustaría que estos primeros pasos abrieran brecha hacia una colaboración más intensa entre el club sureño y el Club Deportivo Tenerife, por una simple razón de equidad y mérito deportivo. Porque además la cantera del fútbol femenino canario no deja de darnos buenas noticias. Al ya consolidado éxito de las gemelas Natalia y Noelia Ramos en las categorías inferiores de la selección española se une ahora la convocatoria de Paola Hernández para disputar el Mundial Sub 17. La recuerdo siendo muy niña, derrochando su talento por partida doble, porque a sus exhibiciones con el balón en los pies unía destacadas actuaciones en su otro deporte predilecto, el baloncesto. Una vez decantada su vocación, la centrocampista chicharrera disputará su segundo certamen internacional, tras ganar el título europeo hace unos meses. A sus 16 años, la proyección de Paola y el éxito del Granadilla constituyen  un mensaje claro de que el fútbol femenino llegan para quedarse.

 

 

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