A punto de cumplir los 40 años, Enric Gallego volvió a demostrar, en Ipurúa, que las viejas costumbres no se olvidan. Y es que, además de realizar algo más de una hora de trabajo fundamental para el equipo, el delantero barcelonés estrenó el casillero de goles del Tenerife en la 26/27. El debate sobre su figura nunca cesa en la isla, pero el atacante catalán continúa dándole la razón a Cervera en torno a la confianza que deposita en él su entrenador.
"La edad no me importa", afirmó tras el duelo en tierras vascas. "Me encuentro bien físicamente, estoy feliz y hago lo que me gusta. Además, me cuido en todos los aspectos para estar disponible", desveló Gallego, que recordó su evolución a raíz de los años: "Tengo unas características que antes eran más de romper, ahora menos, pero hay que engañar al rival y ha ido bien".
Conocedor de los habituales extremismos en la isla, el veterano delantero aprovechó para poner los pies en el suelo: "El plan de partido ha salido a la perfección, hay que disfrutar de las victorias, porque ganar es difícil, pero solo es una más. Parece un tópico, pero no hay que mirar más allá", espetó.
"El equipo ha hecho un gran trabajo. Sabemos de las dificultades de este estadio, que viene ser el mejor local de Segunda. Son victorias que hay que celebrar", valoró sobre el gran triunfo de su equipo.
Por último, habló de las caras nuevas y la imprescindible cohesión en el vestidor: "Ha venido buena gente, hay un grupo humano sano y humilde, y eso es clave para el día a día y aspirar a cosas bonitas".
























