Por si quedaba alguna duda del ostracismo al que se enfrentaba el tinerfeño Maikel Mesa, en el presente curso, los datos han terminado de eliminarla. Durante el verano, ya se atisbaba que las preferencias futbolisticas de Cervera no iban a girar en torno al jugador lagunero, que ya la campaña pasada, desde la llegada del actual preparador, había tenido que aceptar un rol secundario.

Pero, lo cierto es que en estos albores de la 25-26, la situación de Maikel se ha recrudecido. El futbolista que atesoró el mejor promedio goleador de la temporada pasada, no abandonó el club en la recta final del mercado estival, a pesar de ser consciente de lo que podía esperarle.

Y así ha sido. Mesa apenas ha disputado 11 minutos de Liga, en el choque de la cuarta jornada ante el Ourense (gol de penalti incluido), y, de resto, ha estado completamente inédito, llegando a quedarse varias veces fuera de las convocatorias. Ni si quiera como recambio, en las segundas partes, a pesar de su demostrada polivalencia.

Una situación que resulta menos sostenible si tenemos en cuenta que el jugador nacido en La Laguna está en el escalafón salarial más alto de la plantilla, algo que podría precipitar una salida definitiva, en el mercado de enero, si la situación no cambia; y no parece que vaya a hacerlo.

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