El Tenerife ha cumplido 103 años, este viernes 8 de agosto. Una fecha siempre especial para el tinerfeñismo, pero que, este año, quizás, se alcanza en uno de los momentos más oscuros de la historia de club, tras el traumático descenso a Primera RFEF, y en medio de una reconstrucción económica e institucional cuyo éxito dependerá, en gran medida, de un ascenso a Segunda División que, de no lograrse por la vía rápida, la próxima campaña, podría desencadenar serios problemas de solvencia a la entidad.

Una efeméride que llega tres años después de un centenario, el de 2022, en el que la efervescencia del tinerfeñismo vivía su punto álgido, a pesar de haberse quedado a las puertas del ascenso a Primera en un playoff que evidenció un estallido de amor y pasión por el club nunca antes vistos.

Ahora, Rayco García, Felipe Miñambres y sus hombres, se encuentran en pleno proceso de reconducir una entidad gravemente herida, deportiva y económicamente, y que necesita, de forma urgente, recuperar la categoría profesional. Por ello, la apuesta del club ha sido muy fuerte, con una planificación deportiva destinada a confeccionar una plantilla potente para convertirse en claros favoritos al ascenso directo.

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