En pleno proceso de cambio de asientos, y aún en medio del debate y la eterna espera para una reforma integral que no termina de arrancar del todo, el primer y más importante recinto deportivo de la isla cumple 100 años, este viernes. Fue el 25 de julio de 1925, cuando, con la ocasión de la visita del Marino de Las Palmas, el entonces bautizado 'Stadium' vio la luz. El duelo, que presenciaron 7.000 espectadores y que fue todo un hito en la capital, acabó con triunfo del Tenerife por dos goles a uno.
A partir de ahí, una historia que, en 1949, asistió a la primera remodelación del recinto, que pasaría a llamarse Heliodoro Rodríguez López en honor al Presidente que impulsó las obras que acondicionaron el estadio blanquiazul. Después, vendría el césped (1952) y la instalación de las torretas eléctricas (foto), que, desde 1966, permitieron disputar encuentros nocturnos en el Heliodoro.
En 1985, y tras la demolición de la visera que cubría la antigua Tribuna (foto), que se encontraba en muy mal estado y amenazaba con derrumbarse, el Cabildo de Tenerife, con José Segura Clavel como Presidente y Paulino Rivero como Consejero de Deportes de la corporación insular, comenzaron a fraguar un ambicioso proyecto de remodelación total del graderío, en el que Javier Pérez sería el impulsor, y Carlos Schwartz el arquitecto que convertiría el irregular y vetusto aspecto del estadio en un armónico conjunto de gradas repartidas en dos anillos, que cambiaron por completo la fisionomía de la instalación.
Todo, tras la inversión de varios millones de euros por parte del Cabildo, que repartió la reforma en cuatro fases: Tribuna (1988, (foto: Diario de Avisos), Anfiteatro y General de Pie (1992), Herradura (1995) y San Sebastián (2001). Luego, vendría el nuevo videomarcador (2009) y la remozada zona de cabinas de prensa y palco de autoridades (2010).
Ahora, y en medio de la promesa por parte del Cabildo de Tenerife de adecuar y proceder a reformar, por dentro y por fuera, un estadio que se ha quedado anclado en el siglo pasado, el aficionado blanquiazul al menos ya podrá disfrutar de unos asientos que cumplan con las necesidades básicas de los usuarios, a partir de septiembre, aunque queda mucho trabajo, ya que queda pendiente convertir los mediocres vestuarios en unos vestidores decentes, además de terminar los baños, proceder a la reforma de la sala de prensa y demás aspectos de las tripas del recinto, además del aspecto exterior y estético, del cual no se conoce aún proyecto.
Así las cosas, el Heliodoro llega a su centenario aún con un aspecto muy lejano al mínimo exigido en los tiempos que corren para una instalación de una capital de provincia que aspira a albergar encuentros internacionales y, ojalá pronto, de nuevo en el fútbol profesional.
(Foto de portada: Carlos Rojano Silvera)
























