A pesar del innegable buen trabajo de la parcela deportiva de un Tenerife que, de la mano de Manu Guill, y su equipo de trabajo, están confeccionando una plantilla favorita al ascenso directo, además de haber logrado sacarse de encima varios millones de euros en fichas inasumibles de futbolistas que no contaban para el proyecto.

Eso sí, el debate de todos los años, que no es otro que el de la cuota de protagonismo de los futbolistas de la tierra en el primer equipo, sigue vigente, y, este año, tras el descenso a Primera RFEF, más aún. Y es que, salvo David Rodríguez y César Álvarez, que pelearán por un puesto en el flanco diestro de la zaga, y el segundo y tercer portero, que saldrá de la competencia entre Gabriel De Vuyst y Sergio Aragoneses, lo cierto es que parece poco probable que ningún jugador de la casa vaya a tener un rol protagonista.

Los candidatos a tratar de serlo, de hecho, parece que se quedarán por el camino, y sólo Alassan puede que acabe convenciendo a Cervera, aunque, como siempre, tendrá competencia de futbolistas llegados de fuera. De resto, llama la atención los casos de Dylan y Dani Fernández.

El primero, con experiencia ya de haber debutado con los mayores hace varias temporadas, en Copa, y también en Segunda División, parece que lo tendrá muy complicado. El fichaje de Fabrizio, de 27 años, sólo con experiencia en Tercera y un año en el Yaiza de Segunda RFEF, puede haberle cerrado las puertas al prometedor canterano, que, seguramente, no tendrá sitio.

En cuando a Dani Fernández, considerado una de las perlas de la cantera tinerfeña, al igual que sucede con Dylan, las palabras de Cervera, hace dos meses, cuestionando su adaptación al fútbol profesional, parece haberle cerrado las puertas al internacional en las categorías inferiores de la selección española. Por si fuera poco, la llegada de hombres como Nacho Gil o Cris Montes, además del futbolista de banda que se espera que llegue, se lo pondrán aún más difícil.

De resto, el club acelera las salidas de Javi Alonso y Jorge Padilla. Especialmente sangrante es el caso de este último, al que se le hizo ficha profesional (con el coste que supone y el salario mínimo que soporta), en enero, para apenas disfrutar de 70 minutos en casi toda la segunda vuelta.

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