El estado de descomposición de la democracia Low-Cost española es una cabeza de pescado al sol. Hedor que ya no se percibe, pues la gente se ha habituado a él.
La oclocracia se ha asentado, y la clase política, extrapolación [aparentemente] democrática de la sociedad, de la cual emana, ha ganado la partida a la amnésica indolencia social, que bastante tiene con arribar a fin de mes con algo en la nevera.
En la más modesta de las democracias luteranas, la exigente, y políticamente aséptica moral colectiva social frente a la corrupción, habría ya forzado a Pedro Sánchez, Spanish J F K, a dimitir por preceptos éticos. Pero el mundo latino es otra esfera donde su sociedad, quijotesca, también esperpéntica, todo lo digiere.
Sólo en un país como España, se sostiene en el gobierno una banda política apuntalada en la corrupción, cuyos altos dirigentes mecenaban putas, que huían de la Guardia Civil con una memoria USB metida en la vagina, mientras su papito, el sugar daddy Ábalos, hacia anuncios de somos feministas, los socialistas.
España es, moralmente, en términos políticos, el purgatorio de Europa. Éxitos deportivos, y descomposición social.
Empieza a evidenciarse que al mundo latino la democracia le viene grande, y que requiere de un patrón, o un caudillo, y que las sociedades que no fueron sacudidas por la reforma luterana, una vez llegada la división de poderes de la ilustración, presentan democracias [tardías, e imberbes] bastante económicas en lo referente a la moral, y ética de sus dirigentes, donde la picaresca se institucionaliza, y acepta.
No, no crean que el relevo político al timón del escorado capitán Sánchez será mejor, al menos que no venga con rameras en la guantera.
No se vayan, que aún saldrán más historias de amor en el póker del Peugeot socialista.
























