No han sido muchas las noticias que nos han deparado los últimos siete días, los que nos precedieron, a excepción del caso Matos y las denuncias sobre la Dependencia, con unos números que no son los reales y que sirvieron a Fernando Clavijo para sacar pecho para que su gobierno pareciera que hacía más que nadie por ellos. Ya nos dijo la consejera, Candelaria Delgado, que no es así la cosa y que han reconocido el error.
Fundamentalmente, porque estamos hablando de unas gentes que han pasado de los más de novecientos días, es decir, más de tres años de espera, a los 548 actuales. Un año y medio frente a los casi dos meses que esperan en Ceuta, Castilla y León o el País Vasco. ¿Por qué aquí no lo hacen igual? Dicen que por aquello de las comprobaciones o porque aquí se hace con mucho cotejo. Los que las tienen que otorgar no tienen prisa y nuestros compatriotas no saben qué hacer. Muchos optan por no reclamar.
Nuestro sistema de atención a la dependencia en Canarias está, de siempre, en una situación crítica. Tenemos una financiación para la atención domiciliaria y la personal que es especialmente preocupante y estamos hablando de dos servicios que son claves para que las personas dependientes puedan seguir viviendo en sus propios hogares, manteniendo sus vínculos sociales y familiares.
En otras comunidades autónomas se avanza hacia modelos de atención más inclusivos, mientras que nuestro Gobierno autonómico sigue apostando principalmente por prestaciones económicas como respuesta predominante, olvidando que los servicios directos son esenciales para garantizar la autonomía y calidad de vida de las personas dependientes. Y así nos va. Con una consejera, a la que le deseo de todo corazón que se recupere, pero que en el Despierta Canarias estuvo defendiéndose durante todo el tiempo sin darle más credibilidad al informe elaborado por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. Esta es una organización que agrupa a profesionales responsables de la gestión de los servicios sociales con el fin de promover la mejora continua de la atención a personas en situación de dependencia, además de impulsar la investigación y el análisis riguroso sobre las necesidades y retos del sector. ¿Qué necesidad tienen ellos de abandarse a un lado o a otro?
Hay muchas preguntas en este sentido y también formas de hacer política, y en Canarias se ha apostado por una forma de hacer las cosas que no cuenta con la unanimidad. A las pruebas me remito. Parece que aquí apuestan más por otras cosas, cuando en realidad nos falta de todo, desde camas geriátricas a fondos para que la asistencia sea en el entorno de cada uno. El modelo de atención a la dependencia en Canarias necesita una reforma profunda y valiente. No podemos seguir apostando por modelos que perpetúan la exclusión y la dependencia pasiva.
La tendencia nacional e internacional es inequívoca: más comunidad, más hogar, más autonomía. El Gobierno de Canarias debe rectificar y situar a las personas dependientes en el centro de sus políticas, garantizando su derecho a vivir dignamente en su entorno. Sin embargo, todo esto redunda en que cada día que pasa sin actuar es un día más robado a quienes más nos necesitan. Y eso, en verdad, no hay excusa que justifique este modo de hacer las cosas.
Ayer domingo fue elegido presidente del PP en Tenerife Lope Afonso, en sustitución de Emilio Navarro que no podía aguantar lo de ser alcalde, senador y además ocuparse de las cosas del Partido Popular en la isla. Por eso dimitió, sin que tuviera mucha repercusión y tampoco lo ha tenido la elección de su sucesor, el vicepresidente del Cabildo Insular. Estará al tanto de lo que le digan y ya veremos si se nota su mano.
Y luego está el asunto de Gustavo Matos, o lo que algunos han calificado como el caso de un imperio cannábico que lideraba un empresario libanés que sorteaba a la policía mientras susurraba a los políticos de Tenerife. Mezclar en una misma frase la palabra “narco” con la de “político” es ya una tentación a la que nadie escapa y es atractivo en un titular. De momento no hay nada, pero algunos ya inciden en la opinión pública con este mix. Es importante distinguir entre tener varios casos pendientes con la Justicia y ser considerado criminal por cualquier contacto con una persona. Es decir, que alguien considerado criminal no puede hablar con un cargo público, porque quedaría “contaminado” al momento. Decía el periodista Ryszard Kapuściński que “cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”, y esto es lo que ha sucedido en este caso. Para los intereses de El Mundo, la verdad pasa a un segundo plano, porque lo que está realizando es servir a su provecho y sobre todo a unos políticos que no son los que están en el poder.
El silencio entre todos los demás políticos es clamoroso. Podríamos decir que nadie ha querido juntarse con Gustavo Matos, una vez que ha saltado a la opinión pública, y que ni los socialistas del partido ni del grupo parlamentario se han pronunciado sobre este particular. ¿Es un síntoma de lo que pasará? No lo sé, pero me llama la atención. Por ejemplo, Tamara Raya, secretaria general del PSOE en Tenerife, ya ha dicho que Matos debe explicar los hechos en el procedimiento informativo que le ha abierto el partido y no solo en una rueda de prensa porque lo que ha trascendido “no le gusta nada”.
O el Partido Popular, que ha recurrido a un comunicado en el que piden aclaraciones al PSOE para que digan si apoyan a Matos como secretario de Relaciones con el Estado y la Unión Europea en la ejecutiva regional del PSOE, vicepresidente segundo del Parlamento de Canarias y diputado regional.
Estaremos atentos a cómo evoluciona este tema durante la semana. No obstante, parece que ahora interesa más el procesamiento del hermano del presidente Sánchez o lo que pasará con el presunto aforamiento del presidente de la Diputación de Extremadura. Sabremos si finalmente tendrá que sentarse también en el banquillo la esposa del presidente. Conoceremos algún detalle del caso del fiscal general del Estado, o del novio de Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Incluso hoy mismo conoceremos detalles, o no, del exministro José Luis Ábalos en la comisión de investigación sobre la compra de material sanitario en pandemia. El exministro tenía que estar en esa Comisión el pasado 28 de abril, pero excusó su ausencia por motivos médicos.
Ábalos se podrá acoger a su derecho de no declarar por estar el asunto judicializado. Saber si tuvo algo que ver con las mascarillas que aún esperan en el Gobierno de Canarias y que nos costó a todos más de cuatro millones de euros. Hoy sus señorías podrían preguntarle si él, o alguien de su entorno, tuvieron que ver los test para viajar o salir de Canarias. Podría ser el día para saber si él o su entorno estuvo en relación con la compra de material o si determinadas obras se otorgaban a las empresas que decían desde el ministerio. Pero él, ducho en estas comisiones, ya verán cómo se escabulle de las preguntas.
Y quiero terminar hablando de fútbol. Los dos equipos canarios, descendidos de las categorías en las que militaban en esta temporada, fueron los jueces para que otros o no se unieran a ellos en eso de descenso o ascendieran directamente. Fue el caso de la UD Las Palmas, que perdió ante un Español que inició su marcador con un penalti de dudosa legitimidad. Luego vendría el segundo gol, casi cuando acababa en choque y que se quede el equipo catalán en la liga de los grandes.
También el Tenerife fue juez en su último partido frente al Oviedo. Si ganaban ellos y no lo hacía el Elche, se ponían en puestos de ascenso directo, aunque todavía queda una jornada para ver qué pasa. Las espadas siguen en alto con dos puntos de diferencia entre el Elche y el Oviedo, que ambos hicieron su tarea de ganar. Todo esto con decisiones arbitrales, otra vez, que no eran compartidas por los aficionados. A los pocos minutos de inicio, el colegiado anuló un tanto al Tenerife tras haber salido la pelota, según ellos, los árbitros, por la línea de fondo. Poco después fue un remate de cabeza de Bodiger que lo sacó el portero del Oviedo con la manopla. Hubo un tiro al palo, por parte del Tenerife, y mucha mala suerte. Se oyeron los ecos de una hinchada que está hasta el gorro de una clase arbitral que, aunque no son los culpables del pozo en el que caerá el fútbol profesional en Tenerife, sí que ha hecho mucho, como colectivo, y sobre todo en los 5 últimos partidos, para que esto sea así. Por eso lo de la protesta con los pitos en la boca.
En baloncesto perdimos en casa 99 a 102 frente a un Valencia que lo hizo todo. Fue casi en plan de remontada porque hubo momentos de clara paliza. Le faltaron minutos al Laguna Tenerife para hacer una machada de las que hacen época. Y el Dreamland Gran Canaria pone la directa ganándole al Río Breogan. De momento ya tenemos a uno entre los seis primeros y es posible que los dos equipos canarios jueguen los play-offs por el título. Ya veremos. En el fútbol los dos equipos descienden de categoría y en baloncesto jugarán por el título. La cara A en el baloncesto y la B con el descenso de los dos equipos, uno de Primera División a Segunda y el Tenerife de la Segunda a 1 REFF, categoría que no es ni profesional, porque los jugadores no tienen ese tipo de contratos, no por otra cosa.
Será la semana del Día de Canarias, el próximo viernes, pero de eso le hablaremos el lunes que viene.
























