El proyecto de recuperar el fútbol profesional, lo antes posible, ya está en marcha para el Tenerife, que ya sólo espera a que las matemáticas confirmen su descenso a Primera RFEF. Una categoría en la que los ingresos caerán estrepitosamente para los insulares, que perderán entre derechos de televisión, patrocinios de administraciones públicas, venta de abonos y otros conceptos, casi diez millones de euros.

Pero es evidente que los chicharreros, conscientes de que con el escudo y el nombre nadie asciende, necesitan conformar el presupuesto más ambicioso posible para confeccionar la plantilla más competitiva que sea capaz de hacerle frente a una división, la tercera del balompié nacional, repleta de piedras en el camino.

Por eso, intentar aprovechar la suculenta ayuda por el descenso que otorga la Liga a los clubes que caen a la Primera RFEF, como compensación por perder la importantísima cuantía de los derechos televisivos, que, en el caso del Tenerife, ha supuesto, en los últimos años, aproximadamente, algo más de un 30% de su presupuesto.

Con todo, el ingreso cercano al millón y medio de euros en concepto de ayuda al descenso supondrá una oportunidad tremenda para tratar de darle un salto importante al presupuesto que presentarán los tinerfeños para la 25-26, intentando reforzar su músculo financiero, ya sin el ahogo del tope salarial, para intentar atraer a futbolistas que eleven el nivel de una plantilla que saldrá en el grupo de los grandes favoritos para buscar el retorno a Segunda.

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