En medio de una catarsis colectiva de difícil escape, el Tenerife vuelve al Heliodoro, este sábado, con la única consigna, otra vez, de ganar o ganar para tratar de alargar la ejecución de un desahucio que muchos dan por hecho después del esperpento del pasado martes ante el Levante. Los chicharreros, absolutamente hundidos y con el 'efecto Cervera' a punto de caducar, vuelven a aferrarse a una fe ciega para intentar volver a ganar, más de dos meses después y seguir jugándosela cada semana sin margen de error.
Así, el choque ante el Castellón de este sábado (17:30, desde las 17:00 en Radio MARCA), se presenta como otra oportunidad para sacar adelante los tres puntos sin tener en cuenta el cómo. Jugando bien, mal, justa o injustamente, el Tenerife necesita respirar ante una afición que, seguramente, volverá a acudir al Heliodoro esperando lo peor.
Sin canteranos en la convocatoria, salvo Aarón Martín, Álvaro Cervera necesita dar con la tecla para convertir en lo más sólido posible a un equipo endeble en las dos áreas y absolutamente deprimido. Con todo, lo normal es que Mellot y Medrano ocupen los laterales, que Sergio González y León sean la pareja de centrales y que, a partir de ahí, la posible vuelta de Aitor Sanz contagie a un centro del campo inocuo.
La baja de Luismi Cruz abre posibilidades, de nuevo, a hombres como Marlos o Cantero, y Maikel Mesa podría reaparecer en un once titular, teniendo en cuenta que la experiencia de jugar con Ángel y Enric Gallego juntos no ha tenido trascendencia alguna en el juego de un equipo inofensivo.
Por su parte, el Castellón llega cómodamente situado en mitad de tabla, ocho puntos por encima del descenso e, incluso, soñando con la posibilidad de engancharse al grupo de aspirantes a imaginar un lugar entre los seis primeros clasificados. El majorero Alberto Jiménez volverá al Heliodoro, cuatro años después de su último partido con la casaca blanquiazul, y lo hará, esta vez, defendiendo el escudo 'orellut'.























