Óscar Cano ya es historia. Destituido ayer como técnico del CD Tenerife, el granadino se despidió hoy en sala de prensa. Lo hizo acompañado por Mauro Pérez (quien lamentó su marcha), sorprendido por la prontitud de su despido, pero con un discurso poco "beligerante", como él mismo reconoció.
Garrido le comuinicó la noticia: “Ayer a media tarde José Miguel Garrido me transmitió la decisión. Uno ya no se sorprende de estas decisiones. El clima de trabajo con la gente de la primera plantilla ha sido extraordinario. No tengo queja de ningún trabajador, todo lo contrario. Me quedo con mal sabor de boca, porque quedamos fuera en la jornada 5 y son 42, me parece inexplicable”.
Los números sostienen la decisión: “Esto es deporte, es fútbol, no tengo nada que reprochar. Un punto de quince son números bajos, es cierto que hemos tenido a muchos de los rivales que estarán arriba. A todo el mundo que pregunto me dice que este equipo podría tener fácilmente tres puntos más y con esos puntos evidentemente no estaría aquí sentado”.
Es parte de su oficio: “Cuando eres entrenador sabes que cualquiera puede ser tu última día pero todos los días vas a trabajar como si fuera el primero. Creo que casi ningún equipo ha mostrado su mejor cara esta temporada. En todos los partidos hemos estado enganchados a ellos, hemos estado vivos. Es una cuestión de lo caprichosa que es la pelota”.
¿Perdió su gran oportunidad?: “No soy tan inteligente como para adivinar el futuro ni pretendo serlo, no creo que sea la oportunidad de mi vida porque no sé qué va a llegar mañana. Sí sé que pertenecer a una entidad como el Tenerife es algo único”.























