Aunque, para el aficionado, la recta final de Liga del Tenerife esté absolutamente carente de aliciente alguno, en plena depresión derivada de unos últimos meses de competición donde los de Garitano han evidenciado una falta de fútbol e identidad muy claras que echaron por la borda el gran inicio de temporada, lo cierto es que los choques ante el Amorebieta, Burgos y Valladolid son mucho más importantes de lo que parece, al menos en las oficinas del Heliodoro.

Conviene recordar que, en el reparto económico que reciben los clubes a final de cada temporada, un 15% del total del reparto por derechos de televisión en Segunda División se divide en función de la clasificación final de cada club. Así, lógicamente el porcentaje de la tarta que se llevan los primeros clasificados es bastante superior con respecto a los de la parte media-baja de la tabla.

Con todo, no es moco de pavo lo que se juega el Tenerife, en términos económicos, en estas últimas tres semanas de campaña. Ahora mismo ubicado en la decimosegunda posición de la tabla, los blanquiazules percibirían, en caso de terminar en el mismo lugar, en torno a 600.000 euros, una cifra que, sin embargo, podría casi duplicarse en el caso de que los insulares alcancen la octava plaza (1,1 millones), toda vez que parece que acabar en la séptima posición, a pesar de que sigue siendo posible, en términos matemáticos, no parece probable siendo realistas.

Así, si arañasen una posición en la tabla, el club apenas percibiría poco más de 50.000 euros más que por quedarse donde está, pero la diferencia empieza a notarse si son décimos tras 42 jornadas, sumando casi 170.000 euros más, algo que aumentaría casi de forma exponencial siendo novenos (900.000 euros de premio).

Sin embargo, siendo pesimistas, la entidad también se arriesga a perder un máximo de 300.000 euros si los resultados no son positivos y acaba, por ejemplo, cayendo entre la decimoquinta y la decimosexta plaza, donde el premio económico estaría entre 400 y 300 mil euros, respectivamente.

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