La temporada en Segunda División está llegando a su fin. Al Tenerife solo le quedan dos partidos para concluir una campaña para el olvido. Los blanquiazules, que llegaron a ocupar la primera plaza de la categoría el ocho de octubre, se despiden en tierra de nadie sin poder aspirar a la promoción. La caída libre comenzó con el liderato del equipo y es que desde entonces, nunca volvieron a mostrar la cara que les mantuvo en lo alto de la tabla al inicio del curso. Con mucho que reflexionar para la próxima temporada, termina un año donde el hastío de la afición se ha hecho patente en las últimas cifras de público en el Rodríguez López. Burgos -fuera de casa- y Valladolid -en el Heliodoro-, son los últimos rivales de un Tenerife que debe renovarse para la campaña venidera.
























