A pesar de un nuevo descalabro, esta vez en Zaragoza, y del despropósito que firmó en el planteamiento inicial un Garitano que tuvo que cancelar su plan antes de la media hora de juego, el futuro inmediato del banquillo del Tenerife no sufrirá cambios hasta junio.

Al menos, esa es la firme intención de la propiedad, que, salvo hecatombe en forma de coqueteo serio con la zona de descenso, algo improbable teniendo en cuenta que, logrando cinco o seis puntos de los últimos veintisiete en liza, el equipo estará salvado, no tomará ninguna decisión drástica en torno al entrenador vasco.

Así, el plan pasa por tratar de acabar la temporada lo más dignamente posible, intentando escalar lo máximo posible en la clasificación, lo cual reportaría mayores ingresos en verano. Y este plan incluye a un Garitano que terminará contrato el 30 de junio y se desligará de la entidad, toda vez que el profesional blanquiazul no se plantea dimitir bajo ningún concepto.

Ahora, la lógico hoja de ruta pasa por empezar a concretar el sustituto del técnico donostiarra de cara a la próxima campaña, para los que la comisión deportiva y la propiedad manejan varios candidatos, aunque los requisitos más valorados parecen ser la experiencia y el conocimiento de la categoría, por lo que parece improbable que aterrice en la isla un entrenador joven que suponga una apuesta de cierto riesgo.

Publicidad