En medio del duelo que sigue pasando el tinerfeñismo tras haber caído en la final del playoff ante el Girona, Miguel Concepción saltó a la palestra, este pasado jueves, para anunciar su firma intención de construir un nuevo estadio para el club, en la zona metropolitana, con capacidad para 35 o 40.000 personas, como solución a las deficiencias que presenta el Heliodoro con el paso de los años.
Para el presidente del Tenerife, un ascenso a Primera vendría a aumentar, significativamente, la demanda de abonos y venta de entradas, en definitiva, que el actual coliseo blanquiazul se quedaría corto. Además, la posibilidad de convertirlo en multifuncional para diferentes eventos y lograr ingresos atípicos con la dotación de varios servicios como restaurante o guardería es otra baza que utilizó el mandatario palmero para 'vender' su idea.
Sin embargo, el debate está en la calle. En el entorno tinerfeñista, y casi podría decirse que de forma mayoritaria en la clase social y política de la isla, no es una imperiosa necesidad el invertir tanto dinero en una nueva instalación de ese calibre, toda vez que, con las reformas adecuadas, el Heliodoro puede dar respuesta a las necesidades del club chicharrero.
De hecho, y si nos ceñimos a la supuesta demanda de aforo, conviene recordar que, el recinto capitalino ni si quiera colgó el cartel de lleno en todos los partidos de la última ocasión en la que el club estuvo en Primera, toda vez que, por aquel entonces, en la campaña 2009-2010, solo Barça (22.750) y Real Madrid (22.123) abarrotaron las gradas con entradas cercanas al aforo completo. De resto, cifras de afluencia de público que rondaron, dependiendo del rival y las circunstancias, los 18 o 20.000 espectadores, es decir, entre dos y cuatro mil por debajo del aforo máximo.
Dos ejemplos: Ante el Deportivo, en octubre de 2009, 18.500 aficionados se dieron cita en el Heliodoro, y dos semanas más tarde, y ante un rival directo por la salvación, el Xerez solo 'metió' a poco más de 15.000 personas en el Heliodoro.
De resto, y sin la motivación de la máxima categoría, solo playoff de ascenso a Segunda o a Primera han motivado entradas superiores a los 20.000 aficionados, como los 22.083 ante el Girona, o los cerca de 22.000 que vieron los playoff ante Cádiz y Getafe en 2017.
Así las cosas, resulta difícil pensar que, ni si quiera militando en Primera, y sin el tirón de los grandes clubes del fútbol español, un nuevo estadio de 35 o 40.000 espectadores estuviese justificado teniendo en cuenta las cifras habituales de aficionados que acuden al Heliodoro en similares circunstancias.
Además, y ante la intención del rector blanquiazul de que la propiedad del nuevo estadio fuera, mayoritariamente, del club, habría que tener en cuenta que las administraciones públicas tendrían, otra vez, que hacer un importante esfuerzo para financiar una obra de esa magnitud, con el intenso debate que ello genera ante la conveniencia, o no, en los tiempos que corren, de realizar un importante desembolso proveniente del erario.























