El Olimpic de Badalona fue el escenario de una película de terror en la despedida amarga a una temporada notable de un Canarias que, salvo la paupérrima imagen ofrecida en los dos partidos del playoff en Barcelona, mereció una despedida mucho más acorde a su buen año. Sin embargo, en el definitivo partido de la serie, los de Vidorreta repitieron muchos de los errores que le habían condenado en el 1-0 de unos cuartos de final que no pudo superar un equipo, el aurinegro, que no pudo repetir las semifinales de la temporada anterior.

Parecía difícil acercarse al desastre absoluto que fue el Canarias en la primera parte del primer envite de la serie, pero lo cierto es que, en cuanto a acierto se refiere, los de Vidorreta calcaron la inoperancia de aquel día. Los locales volvieron a apretar el acelerador desde muy pronto, y las diferencias en seguida comenzaron a ser importantes, toda vez que los insulares firmaron un vergonzante 0/8 en tiros de tres al inicio (11-2).

Y eso que los de Carles Durán tampoco estaban sembrados en ataque, pero les valió con muy poco para acabar ocho arriba el primer cuarto (13-5).

En el segundo período, aumentaron las prestaciones ofensivas de ambos, pero los catalanes se agarraron a Parra y Feliz para abrir más la defensa tinerfeña y firmar ventajas ya muy importantes (28-11, en el ecuador de la segunda manga).

A pesar de que Wiltjer y Huertas dieron señales de vida con sendos triples consecutivos, otra vez Parra y Feliz dejaron, al descanso, muy encarrilado el choque para los de Badalona.

En el tercer cuarto, los de Vidorreta continuaron a lo mismo. Absolutamente perdidos en ataque, y viendo como los barceloneses mantenían comodisimas ventajas  incluso de más de 20 puntos, a falta de 13 minutos (54-33).

A diez minutos del final, ya había empeorado, para más señas, la defensa canarista que se marchó veinte abajo a falta de una manga, y con la sensación de que la temporada se había acabado.

Y es que, con porcentajes de acierto inferiores al 30% en tiros de campo (11/45) a falta de siete minutos, era imposible ganarle a nadie. Y así fue. Un último baile muy amargo para un equipo que no se pareció en nada a lo que había sido en el cierre de la temporada.

 

 

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