No estaba muerto: Estaba de parranda. Con un dicho muy canario podría resumirse lo que le había pasado al desconocido Canarias que cayó humillado el pasado jueves, en el primer partido de la serie de cuartos de final del playoff ACB ante Joventut. En una demostración de amor propio y orgullos como pocas, los tinerfeños barrieron de la pista a su rival este domingo, para forzar el tercer y definitivo encuentro de la eliminatoria, que se disputará el martes.

En el primer minuto de partido el Canarias advirtió de lo que iba a ser el partido. Wiltjer, auténtico bastión local en la primera parte, enchufó dos triples en los instantes iniciales para dejarle claro al Joventut que lo del jueves había sido un accidente.

Pronto tuvo que parar el partido Carles Durán porque veía que los locales, heridos en su orgullo, no iban a levantar el pie del acelerador. Fitipaldo se unió a la fiesta exterior y Huertas mandaba y comandaba para elevar el primer parcial demoledor (26-11).

A pesar del espejismo visitante tras una antideportiva a Sastre, Salin y Doornekamp volvieron a poner las cosas en su sitio, ante un equipo catalán absolutamente impotente. Al descanso, con un Wiltjer imperial, y una actuación coral digna de un campeón europeo, los de Vidorreta ya saboreaban el tercer partido (54-34).

Por si fuera poco, a Huertas le dio por volver a hacer lo que hace como pocos, y se dedicó a regalar asistencias tras el descanso. Shermadini y Salin agradecieron los regalos y, a mediados del tercer cuarto, olía muy fuerte a tercer partido en el Santiago Martín (68-46).

En medio de los intentos desesperados de los catalanes por nadar contracorriente, las buenas defensas de los locales hacía muy difícil el trabajo de Joventut. Fran Guerra se colgó del aro a final del tercer periodo para meter una ventaja de +22 (73-51).

Salin enchufó dos triples al inicio del último cuarto para terminar de doblegar las tímidas esperanzas visitantes (85-64), y, a pesar de la reacción de un Joventut que se resistía a la rendición, Wiltjer volvió a aparecer desde el tiro exterior para comenzar a cerrar un partido que ya no tuvo más historia.

 

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