Óscar Alberto Dertycia anotó 27 goles en tres temporadas con la camiseta del CD Tenerife y fue clave en la clasificación para la primera Copa de la UEFA en la que participó el representativo.
Con su coraje, su derroche físico y su corazón, 'Mr Proper' (tal y como le apodaron en su paso por Cádiz), se convirtió en uno de los ídolos de la parroquia blanquiazul.
Desde Córdoba, en su Argentina natal, Dertycia ha sido protagonista en la sintonía de Radio MARCA Tenerife para repasar su carrera y, de manera más detallada, su paso por el conjunto insular.
Siempre con una sonrisa: "Hay que tomarse estos días tan tristes con un poco de humor. Nos hicieron entender que hay que ponerse el cinturón de seguridad y ahora toca quedarse en casa. Este es un asunto muy serio".
La cuarentena en Argentina: "En Argentina la cuarentena se ha ampliado hasta el 14 de abril. Hay controles por todas partes. Si sales sin permiso el estado te puede confiscar el coche".
El origen de su alopecia: "En un Fiorentina Nápoles, un miércoles 19 de enero en Copa de Italia, me rompí los ligamentos en un lance con Diego (Maradona). El lunes Diego estaba en el hospital. Entré en depresión y perdí el pelo de todo el cuerpo. Fue la única lesión grave de mi carrera".
No tuvo suerte con los mundiales: "En el Mundial 86 no pude jugar porque Bilardo me dejó fuera de la lista final. Lo que me pasó en el 90 fue muy duro, muy doloroso".
Su pase al Cádiz: "Después de la lesión me preparé física y mentalmente para no lesionarme nunca más. El Cádiz me abrió las puertas y volví a ser Óscar Dertycia. Cuando volví a jugar fue como volver a vivir".
Acabó siendo clave: "No sabía nada del Cádiz, tenía una oferta de Inglaterra, pero en el Cádiz había algunos jugadores que conocía. El día del Cádiz-Zaragoza perdíamos por uno a cero y nadie quería tirar el penalti. Agarré la pelota, pateé e hice el gol del empate".
Se encontró con grandes profesionales: "Tuve preparadores físicos como Alberto Giráldez en el Tenerife o Buenaventura (que ahora trabaja con Guardiola en el City) en el Cádiz".
El año de Valdano y Javier Pérez: "Terminamos la temporada quintos y nos clasificamos para la UEFA. Nos respetaban dentro y fuera de la Isla. El presidente nos pedía más y nosotros nos sentíamos preparados. Javier Pérez era muy exigente. Recuerdo que me quería vender a Osasuna y yo quería quedarme".
El 'método Valdano': "Valdano nos convenció de que teníamos las condiciones. Las palabras, los consejos y los aspectos tácticos que preparaba junto con Cappa nos convencían. Sabían tocarnos el corazón".
Su relación con Redondo: "Con Fernando Redondo tengo una historia muy linda. Llegué a Argentinos Juniors cuando Fernando dio el salto al primer equipo. Ese año quedé máximo golpeador y ya se veía a dónde iba a llegar. Era un jugador exquisito. Luego nos reencontramos en Tenerife. Mi amistad con Redondo empezó en Argentinos Juniors y continuó en Tenerife. Compartimos muchísimo tiempo. Era tan bueno que te hacía exigirte más. Sin darte cuenta, ya te había habilitado para marcar un gol".
El recuerdo de aquel equipo: "A nosotros nos eliminó la Juventus de Roberto Baggio en UEFA y el Celta en Copa del Rey. La gente nos recuerda. Recuerda a ese equipo, a esos futbolistas. Teníamos amor propio, ambición. Ese equipo quedó marcado en la gente".
Los asados en Herradura: "El estadio ahora es muy distinto. Antes la grada de Herradura era de madera. Recuerdo que siempre hacíamos asados en esa zona. Mi suegro vino de Argentina por un mes y estuvo tres porque era el asador oficial. Esos recuerdos son inolvidables".
No se olvida de Tenerife: "Nunca voy a olvidar esa época. El estadio lleno, el ambiente, llegar en la guagua al estadio. ¿Cómo me voy a olvidar de cosas tan lindas? Esa plantilla quedó en la historia y tengo surte de ello".
Su compromiso: "Cuando dependes de un club tienes que defender esa camiseta, representar ese escudo. Disfruté mucho con la afición. Cuando me tocaba entrar al campo era el hombre más feliz del mundo. No tenía pelo, pero se me ponían de punta. Cuando Jorge me mandaba a calentar no veía las ganas de entrar. No me voy a olvidar nunca de el apoyo de la gente, de cómo los niños corrían detrás de mi cuando calentaba por la banda".
Le gustaría voler: "Ojalá que Juan Antonio Pizzi vaya algún día a entrenar al Tenerife y nosotros vayamos detrás de él para ayudar en lo que podamos".
Su mensaje de despedida: "Un abrazo de gol para todos los tinerfeños. Ya nos falta menos para volver a disfrutar de lo que más queremos: el fútbol. Gracias por hacerme tan feliz".
























