El verano en el Tenerife no va a estar sólo marcado por los fichajes sino, por supuesto, también por la necesidad de liberar a la plantilla de futbolistas que no cuentan para el club. Ese es, sin duda, el caso de unos de los fichajes más decepcionantes de los últimos años, en relación expectativas-inversión-rendimiento.

Se trata de Mo Dauda, que llegó a la isla en el verano de 2022, avalado por una gran temporada en el Cartagena, donde firmó 9 goles y 3 asistencias. Juan Carlos Cordero apostó por una cesión algo extraña, toda vez que se encontraba en el último año de contrato con el Anderletch, club que poseía sus derechos.

Además de ese préstamo en la 22-23, el ya ex director deportivo blanquiazul pactó un fichaje, una vez se llegase al verano de 2023 y al final de su contrato con los belgas, por el cual Dauda quedaba ligado al Tenerife durante tres temporadas. Pero, lo peor, fue el negocio ruinoso que resultó el acuerdo para firmar al extremo africano.

Las cifras hablan por sí solas. La entidad tinerfeña aceptó pagar una cantidad cercana a los 800.000 euros, en cuatro años, por el 50% del pase del jugador. Es decir, el Tenerife se comprometió a desembolsar, hasta 2026, una cifra que ronda los 200.000 euros anuales a plazos, cuyo primer pago ya se realizó la pasada campaña, en medio del año de cesión.

Eso sí, el Anderlecht, además de recibir esta cantidad de dinero, se reservó el 50% del pase del futbolista, por lo que, en una hipotética venta futura, los insulares sólo recibirían la mitad del traspaso, algo que dificulta enormemente la amortización del fichaje, teniendo en cuenta el coste de la ficha del ghanés, que se aproxima a los 300.000 euros.

Ante el decepcionante rendimiento de Dauda, también en su última cesión en el Eldense, donde tampoco logró acercarse, ni de lejos, a su mejor versión, en el Tenerife se han puesto manos a la obra para tratar de buscarle una salida, pero no será fácil, toda vez que el club tinerfeñista aún debe pagar los cerca de 400.000 euros de los dos últimos plazos acordados al Anderletch, por lo que resulta obvio que ningún club aceptaría hacerse cargo de estas cantidades relativas a lo que falta de pagar del traspaso por un futbolista absolutamente devaluado, incluso dándole la carta de libertad, toda vez que le restan, todavía, dos años de contrato.

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