En pleno debate interno sobre su renovación, el futuro de Sam Shashoua, que parecía ligado al Tenerife hace apenas unas semanas, ahora mismo es toda una incógnita.
En uno de los casos más llamativos de los últimos años en el cuadro chicharrero, el de Shashoua es especialmente frustrante, teniendo en cuenta que, durante los pocos momentos en los que ha estado al 100% desde que firmó por el Tenerife, allá por 2019, el inglés ha demostrado ser absolutamente diferencial en la categoría de plata.
Pero, precisamente, son los pocos momentos en los que su estado físico ha estado a la altura lo que ha ido enfriando la conveniencia de apostar a medio-largo plazo, renovando su contrato, por este habilidoso atacante.
Los números son realmente alarmantes y lo dicen todo. Desde que el británico firmó por el Tenerife en 2019, en las últimas cuatro temporadas casi completas, y contando con los 29 partidos ya disputados de la presente, los partidos en los que ha participado son escasos.
En los 151 encuentros de Liga que suman la campaña 19-20, en la que estuvo cedido en el Atlético Baleares pero se perdió casi toda la competición por una importante lesión, hasta la actual, Shashoua solo ha jugado 79 de ellos, es decir, que, en los últimos 4 años, apenas ha podido aportar en el 52% de los partidos disputados.
Además, en cuanto a los minutos y las titularidades, los datos son aún más sonrojantes. En esos 151 choques, el eléctrico futbolista solo ha sido titular en 39 de ellos, es decir, un 25% del total. Asimismo, desde 2019, y siempre sumando la primera cesión en Baleares y los tres años posteriores en los que ya ha formado parte de la plantilla tinerfeña, Sam ha jugado 3762 minutos sobre un total de 13590, esto es, un pírrico 28%.
























